De mesías salvadores

Las cosa política no pinta nada bien en este país, cuando lo más atractivo en el panorama es un mesías salvador. Entiendo la necesidad de la gente de buscar una solución a los problemas, y también la necesidad de un cambio mayúsculo. Los tiempos de bonanza se han marchado dejando a la vista nuestras vergüenzas. Y ya van dos. Dos gobiernos incompetentes desde la depresión. Promesas electorales que se quedan en los cajones, al igual que muchas facturas. Las tarjetas de crédito, en cambio, no. Éstas van siempre de viaje. Que nadie me malinterprete, ya sé que la corrupción es un gran cáncer, pero ese cáncer ha estado siempre, y continuará estando gobierne quien gobierne. Ésta, lamentablemente, es inherente al poder, y más acusado en nuestra cultura latina. Un país en el que la gente tira porquería a la calle, por no llevarla encima, siempre va a tener graves problemas de corrupción. También quedan para el recuerdo célebres frases, como la de aquella ministra que dijo que el dinero público no es de nadie. Los conceptos fundamentales no están claros. Al final, es un problema cultural que no se va a solucionar con salvadores, sino con más educación.

La educación… una palabra que siempre debería ser un pilar fundamental de cualquier sociedad, a la que se le da en este país una consideración accesoria, y se utiliza como arma arrojadiza. Y ahí está el problema. No tenemos claro lo básico. Una reflexión que comparto for free: el intervencionismo es inversamente proporcional a la educación.

Con respecto a Pablo Iglesias, por muy atractivo que sea el personaje, creo que no se puede dar la confianza a alguien que contesta a las preguntas con más preguntas. A mí me parece uno más, simple y llanamente. Ya sé que mucha gente está desesperada y, otra mucha, harta de tanto sinvergüenza, pero para mí la solución al problema no pasa por salvadores, sino por gente que nos deje en paz. Que se esté quietecita, y si es posible con las zarpas alejadas de la caja. Es la gente laque mueve un país no sus dirigentes. Y éstos, lo que tienen que hacer es arbitrar con sentido común. No me gustan los políticos intervencionistas. A mi juicio es preferible un gobierno a lo belga. Que no haya nadie. Ya sé que no somos suficientemente maduros como país… con un democracia que data de menos de 40 años, pero, odio ver como en una competición deportiva, se decide el resultado por la intervención de los árbitros. Señores políticos, váyanse todos a su casa…verán lo que nos ahorramos los españoles. Sobretodo en disgustos.

Pablo Iglesías el Mesías Salvador