Políticos de talla

Esta pasada semana han fallecido dos políticos españoles de talla. Adolfo Suárez e Iñaki Azkuna. Sobre este último ya dediqué una entrada el año pasado. Por lo que me centraré en el primero.

Adolfo Suárez González, presidente de España de 1976 a 1981, fue uno de los principales actores de la transición de la dictadura a la democracia. Lo hizo con valentía como cuando aguantó de pie en el Congreso haciendo caso omiso a un asalto armado en forma de golpe de estado. Él dice que aguantó de pie porque era el Presidente, pero que si no lo fuera, hubiera hecho lo mismo que el resto (tirarse al suelo). Es posible, pero no sé si esos 350 diputados, presentes aquel día en el Congreso, hubieran hecho lo mismo de estar ellos en su lugar. Esa valentía, y otras cualidades como ser un excelente comunicador, estadista, conciliador y seductor, como si fuera la versión española de John Fitzgerald Kennedy o el contemporáneo Obama, le permitieron ofrecerse cual camicace al servicio de un gran proyecto. Un proyecto de España democrática que dejara atrás otras épocas como la Guerra Civil y el franquismo. Un proyecto ambicioso que se hizo realidad por la voluntad de un pueblo y la ayuda de algunos actores políticos, como Adolfo Suárez o el Rey Juan Carlos. Muchos no habían nacido o eran muy pequeños para recordar nada de eso (como el que escribe), pero es importante recordar a políticos que ayudaron a que hoy podamos, por ejemplo, expresarnos libremente sobre lo que pensamos (como está haciendo el que teclea estas líneas). Lamentablemente creo que no quedan, o quedan ya muy pocos, políticos en España de talla. Uno quizás era Azkuna y ha muerto, casualmente, la misma semana. Así pues, que descansen en paz estos dos políticos de talla, y ojalá su recuerdo inspire a otros a seguir su ejemplo.

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Irse de vacaciones a los años 80

Me gustaría pasar unas vacaciones en los 70 u 80. Irme definitivamente no, claro, me refiero, como decía, a realizar simplemente un viaje temporal para después regresar al presente. Un viaje a esa época de la niñez plagada de buenos recuerdos, ingenuidad y buen rollo. Pensar en esa época, para mí, es abstraerme y viajar a una zona cálida y confortable. Cada cual tendrá unas experiencias distintas, pero seguro que muchos comparten algunas de las mías. Coleccionar cromos, pegatinas, monedas, sellos, chapas, latas o llaveros; excursiones en bici; vacaciones en camping con la familia; bocadillos de Nocilla; flashes congelados de sabores; juegos de mesa de MB; puffs de bolitas de corcho; suelos enmoquetados… En definitiva, un momento de la vida en el que todo lo bueno era posible como en una edulcorada canción de Lesley Gore.

Como a mí, seguro que le sucede a más de uno de los nacidos en los 70. Los niños de esa época ahora toman decisiones… crean, y también copian y pegan. De manera que no es extraño que se recreen elementos de aquella época en la cual, esos niños, ahora adultos, pasaron sus momentos más dulces.

Este hecho tan sencillo para mí explica el funcionamiento de determinadas modas o corrientes. Vuelve el diseño de la décadas anteriores, vuelven antiguas corrientes que vuelven a estar de actualidad. Vuelve, vuelve, vuelve. La vida es cambio y atraviesa ciclos, al igual que el mundo da vueltas alrededor de su propio eje.

Jorgito

Jordi Évole, fenómeno televisivo

A la gente le gusta tomar el todo por la parte. Jordi Évole ha conseguido algunas buenas entrevistas y denunciar situaciones, el individuo tiene una gran habilidad, pues consigue sacar declaraciones comprometidas, cuando sus colegas sólo consiguen que les manden a tomar por donde amargan los pepinos (como le pasó a Luis del Olmo con Santiago Carrillo).

Ahora bien, las luces suelen ir acompañadas de sombras. Es como el día y la noche, no suele existir el uno sin el otro. Los trabajos audiovisuales de Évole no están exentos de sus sombras. Sus reportajes están, por ejemplo, enfocados hacia temas o personajes que interesen a la audiencia, pero siempre de una manera polarizada. Es decir, que no buscan sus documentos una “visión neutra” o arrojar luz sobre un tema, sino persuadir al espectador de aquello que ellos (Jordi Évole y su equipo) piensan. En ese proceso necesario, de selección y descarte de información, Jordi es complaciente con los suyos (como lo fue sentado en el sofá de la abuela de Artur Mas), y crítico con los otros. Por ejemplo, suele recurrir a Valencia para señalar lo malo (que por supuesto lo hay), utilizando información sesgada, basada en opiniones o testimonios sin contrastar, como cuando dio a entender que La Ciudad de las Artes y las Ciencias era un proyecto del Partido Popular o que Mercadona era el único supermercado que prefería tirar la comida antes de donarla a organizaciones benéficas. Información falsa y fácilmente contrastable, pero que desvirtuaría la intención de su autor. En ese mismo programa sobre alimentación, en el que dio a entender que Mercadona era una empresa perversa y despiadada, se marchó a Tarragona cuando quiso hablar de naranjas, con una actitud totalmente diferente, pero esto se entiende porque en Valencia no hay naranjas, ¿no? Lo bueno es para Cataluña, y a Valencia a sacar siempre las vergüenzas. También utiliza un formato demasiado corto, en el que no suele recoger el problema o asunto con el suficiente rigor y puntos de vista. Sin embargo, como casi no hay periodismo de investigación la gente le aplaude con las orejas. Todo lo dicho no quita para siga considerando a Évole, con su programa “Salvados”, un personaje muy atractivo, y hasta necesario en el panorama actual, pero creo que se ensalza al personaje de forma desproporcionada por muy fenómeno televisivo que sea. Al pan, pan, y al vino, vino.

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El país de las furgonetas blancas

Se han fijado en la cantidad de furgonetas blancas y sin rotular que hay en España. Al menos en la zona de Levante, la proporción resulta alarmante. ¿Por qué no identificar un negocio con una imagen? ¿Para qué se utilizan esas furgonetas? ¿Son de autónomos? ¿Gente que se busca la vida haciendo esto y lo otro? Quizás hay una razón de fondo para este fenómeno de las furgonetas blancas.

Muchos levantarán el dedo para señalar a aquellos que no pagan impuestos y trabajan regularmente de manera irregular. Eso lo entiendo, pues no es solidario. Pero me resulta hilarante que se hable de dinero negro y  economía sumergida, sin prestar atención a la cantidad de zancadillas que pone el Estado y la Administración, a todo lo que no es Estado y Administración.

La miopía de este Gobierno es elefantiásica ante la realidad económica de una gran parte de sus ciudadanos. Que por cierto… ahora no recuerdo bien cuáles son los bienes que produce la Administración… ¿De qué industria estamos hablando? Claro, son “servicios”. Servicios muy importantes, eso es incontestable, como son la educación y la sanidad. Pero, hay muchas otras partidas que no son esenciales, de hecho son bastante prescindibles. Lo cierto, es que ningún beneficio económico se obtiene de éste (el sector público) para poder pagar a los chófer de los altos cargos, las jornadas reducidas de los funcionarios o las mariscadas de los sindicatos. Es un gasto. Y ese gasto se paga con los impuestos que pagamos los que no pertenecemos a la administración, y los que pagarán nuestros descendientes.

Hay miles de personas que por diferentes motivos se ven en la situación de trabajar como freelance o trabajadores autónomos, en un contexto socio-económico adverso como el actual, pero eso no quita la ilusión de emprender proyectos personales arriesgando nuestro tiempo y dinero para luchar por una idea, un proyecto… una empresa en la que creemos.

Hay que dejar de poner palos en la rueda a los que quieren ganarse la vida emprendiendo una actividad. Los comienzos suelen ser difíciles, precisamente por eso, porque se está empezando. Hay que pelear en el mercado pues la competencia en casi cualquier actividad es mucha, los gastos también son muchos, y los ingresos… normalmente ninguno. Por eso, no se entiende que el gobierno recaude un impuesto tan torpe a un colectivo olvidado y desamparado (por la ausencia de derecho al subsidio como disfrutan el resto de trabajadores). Un sector que aúna muchas pequeñas voces siempre silenciadas por las complacientes multinacionales y grandes empresas donde trabajan esos agradecidos sindicalistas que luchan por los derechos de los trabajadores (los suyos normalmente) aunque trabajan poco, y donde terminan trabajando buena parte de esos políticos a los que les gusta más una cámara  de televisión que a un tonto un lápiz.

Pues bien, señores del Gobierno, en Francia, por ejemplo, no se paga la cuota de autónomo durante el primer año. Y el segundo se paga un porcentaje si han habido beneficios. En Alemania se paga una cuota que es casi la mitad que aquí, pero sólo si superas una cantidad de unos 1.700€. En Inglaterra también va en función de la facturación, por lo que se puede llegar a pagar una cuota realmente baja en el caso de que los ingresos también lo sean. En Portugal y en Italia el porcentaje que se paga es más alto, en torno al 20%, pero también es un porcentaje.

En España no es un porcentaje. En España la cuota de autónomos de 2014 para la base mínima de cotización es de 261,83€ mensuales. ¿Cómo… 261,83€ de cuota mínima para alguien que está empezando y que quizás no tiene ningún ingreso, en un país devastado por las deudas, la corrupción, y unas tasas de desempleo de casi el 26%? ¿No sería más lógico que en el lugar de una cantidad fija, independientemente de si hay o no ingresos, se pagará un porcentaje por los ingresos obtenidos, y en función de ese porcentaje se tuviera también derecho a una prestación por desempleo como los trabajadores por cuenta ajena? Quizás deberíamos ser un poco más consecuentes antes de hablar despectivamente de la economía sumergida. Sí, tenemos un país de pícaros y furgonetas blancas, pero obedece a una lógica aplastante del tipo causa-efecto.

Sindicatos Spain

El prisma de la negatividad

La vida nos trae sorpresas. Unas buenas, otras malas y otras son simplemente sorpresa. A veces nos instalamos en una dinámica de pensamiento negativo provocada por los acontecimientos desfavorables de nuestro entorno. Esta dinámica no es fácil de cambiar si no somos conscientes de que estamos pensando y actuando así. Es decir, que pasamos por el prisma de la negatividad todo lo que nos sucede -o sucede en nuestro entorno-, y de esa manera todo lo vemos negativo.

Para salir de esta dinámica, tan poco constructiva, es importante ser consciente de que esa actitud puede crear un círculo vicioso del que no somos capaces de salir. No lo intentamos con la suficiente ilusión porque pensamos que nuestros esfuerzos no pueden cambiar las cosas.

Pensamiento equivocado. Las cosas se pueden cambiar. Es posible dejar atrás los problemas. Casi todo se puede hacer con ilusión. De hecho éstos -los problemas- quedarán atrás, en cualquier caso, queramos o no, con el paso del tiempo. Así que… ¿por qué no cambiar nuestra actitud? Ya sé que quizás este nuevo tren en el que nos hemos subido nos lleva en una dirección que nosotros no queríamos, pero ya que estamos… ¿no es mejor disfrutar del viaje?

Cambiemos de actitud. Empecemos a ser capaces de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Miremos las cosas con optimismo, y si no… como mínimo… con sentido del humor.

Alegrémonos porque nos devuelven el dinero del boleto de lotería. O porque de repente se abre una caja en el súper y ya no estamos al final de la cola, sino los primeros. Regalémosle una sonrisa a la cajera o cajero. Quizás esta persona sonría también al próximo de la cola, y esta persona se vaya también a casa con una sonrisa, y cuando llegue su familia se alegre aún más de verle y se extiendan todas esas sonrisas de forma exponencial.

Alegrémonos porque hace frío, pero salió un día soleado.  Porque en la radio pusieron esa canción roquera que nos motiva. Porque aunque las cosas están complicadas podemos pasar unos días de fiesta con familiares y amigos… y luego, después de estas fechas… sigamos buscando esas pequeñas excusas cotidianas para esbozar una sonrisa.

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Volver a escribir

Este humonkey ha decidido volver a escribir como catarsis para poder dejar atrás las preocupaciones y afrontar una nueva etapa con nuevos proyectos y energía renovada.

En este momento lo que escriba es casi lo de menos, pues es el hecho de escribir, lo que realmente necesito como vehículo para canalizar mis pensamientos.

Hace dos años y medio, tras el cierre de la empresa familiar, decidí en un primer momento volver a escribir, aunque abandoné el proyecto por falta de recursos (tiempo y dinero). En esos primeros días, antes de cambiar de idea, me puse a escribir una especie de guión o novela corta. La escribí casi del tirón, como nunca antes recuerdo haber escrito. No sé si tuve un primer borrador en uno o dos días, y luego me dediqué a hacer y a deshacer… en definitiva de eso se trata el proceso de escritura. Aunque es aconsejable utilizar más el lápiz que la goma, para evitar el riesgo de desvirtuar la historia constantemente.

De manera que ahora, con menos pelo en la cabeza y cada vez más canas en la barba, voy a dejar que los enanitos grises de mi cabeza se pongan a trabajar y si son generosos, que me obsequien con algo digno de leer por mis semejantes.

Creo que voy a volver a leer ese borrador de novela y ver si le puedo terminar de dar forma. Lo curioso es que me enseñaron a escribir un guión a partir de una idea, y progresivamente ir creando sinopsis, escaletas, diálogos y demás, y aquí empecé a escribir con la estructura casi definida y los diálogos acompañando a las escenas desde el primer momento. Veamos si pese a lo heterodoxo del arranque puede salir algo redondo e interesante.

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Almodóvar, buen marketing y poco cine

Parece que cuando alguien ha alcanzado el éxito, el resto de la especie estamos obligados a ver visos de genialidad hasta en la forma en la que se limpia el trasero, como si tratara del último traje del Emperador Desnudo.

Y esto es lo que está sucediendo, en mi opinión, con el Almodóvar de los últimos tiempos. Alguien que busca desesperadamente el morbo en la sección de sucesos del periódico, para con su genial talento, obsequiar al mundo con otra obra maestra de travestismo y zoofilia.

Ignoro los datos (no me quitan el sueño), pero no me parecería extraño que el personaje estuviera perdiendo el interés de no sólo los que aprecian el buen cine. De todas formas, supongo que es una cuestión de gustos. A mí Almodóvar siempre me ha parecido un hortera presumido. Aficionado a chillones decorados y vestimentas. Y que ha abusado de temas morbosos, para él y otros cuantos. Pero no es menos cierto, que soy yo quien está escribiendo sobre él y no al revés. Por lo que debo reconocer que el personaje sabe excitar las emociones de algunos organismos pluricelulares. ¿Estamos ante un genio? Pues sin duda, creo que se necesita cierto talento para arrastrar al cine, cual borregos, a un montón de gente positiva e ilusionada para ver “una de Almodóvar”… yo considero más entretenido quedarme en casa viendo los dibujos del estucado de la pared.

Me resultó gracioso escuchar las declaraciones de algunos actores de su última estocada cinematográfica, “Los Amantes Pasajeros”, respondiendo que se habían divertido al participar en la película. Sin duda, parece que trataban de encontrar algo positivo ante semejante desperdicio de tiempo y dinero. Como cuando chafas una mierda y dices: dicen que trae buena suerte, ¿no?

– Claro, mucha.

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Humonkeys

He decidido hacer la mudanza del blog a WordPress y de paso fusionar mis dos escuálidos blogs en uno que contenga todas las tonterías que escribo. De paso estreno también un nuevo nombre para el blog “humonkeys” y aprovechando estas líneas también voy a inaugurar el blog con uno de mis vídeos favoritos.

Dance, Monkeys, Dance

La F€ Católica

Benedicto XVI ha renunciado a su cargo papal después de que, según se ha sabido, el máximo representante de la Iglesia Católica se dio un porrazo tremendo en la cabeza que le provocó una brecha. Una decisión lógica del tipo causa-efecto. Mucho tute y muchos años puede ser mala combinación… mejor  algo más relajado como construir barcos de madera en el interior de botellas de cristal.
Escuché sin embargo, en un programa radiofónico a un portavoz de la Santa Sede en España que hacía hincapié en que el motivo más importante, de los que había alegado el Papa, era sin duda la pérdida de clientes, perdón… creyentes, durante los últimos años. Como si la pérdida de adeptos fuera como una plaga que se va extendiendo sin remedio.
Pues señores de la Santa Católica, Apostólica y Romana Iglesia. Existe una relación inversamente proporcional entre la pérdida de creyentes de la Iglesia Católica y el aumento del conocimiento y el sentido común entre la población. Con esto no quiero decir que me muestre contrario a la Iglesia Católica, ni mucho menos. Creo que si ponemos lo positivo y lo negativo en una balanza, el papel de la Iglesia Católica y otras religiones han contribuido a despertar unos sentimientos beneficiosos para las relaciones humanas, sentimientos de generosidad, compasión,  solidaridad, amor… en definitiva creo que son buenos cimientos para construir una sociedad más agradable, o al menos son los que yo he mamado y con los que me siento cómodo.
El problema de la Iglesia Católica es que como representante de lo Divino se aleja en muchas ocasiones de los problemas reales de la gente, y deja de verse como una institución acorde a los tiempos. Si la Iglesia quiere conservar su presencia y no perder fuerza como empresa, tiene que adaptarse a los cambios sociales, ser una institución más abierta, honesta y coherente con los valores que predica. No puede vivir de espaldas al resto de sus más o menos santos semejantes, y pretender que sus mensajes se conviertan en dogma.

El Superalcalde Vasco

Con nueva inspiración, y renovados ánimos, he decidido estrenar el año escribiendo sobre una noticia positiva y que además, me parece, no se le ha hecho la suficiente publicidad en los medios de comunicación.

En estos tiempos, donde lo público se confunde con lo privado, donde el que no “trinca” se pregunta si está haciendo lo correcto, es de agradecer y hasta me emociona que alguien actúe como modelo a seguir. Ejemplo de que lo público no es que no sea de nadie, como si fueran partículas de oro que flotan por el aire y cualquiera es libre de cogerlas si se le antoja, sino que lo público es de todos, y por tanto nadie debería aprovecharse injustamente de una condición ventajosa en su propio beneficio.

Iñaki Azkuna Urreta, aficionado a la opera, de profesión médico y doctorado en cardiología y radiología, ha sido elegido elegido mejor alcalde del mundo en 2012 por la fundación internacional City Mayors (www.citymayors.com). Azkuna ha logrado para su ciudad aplicar el menos común de los sentidos, el sentido común. Consiguiendo con una gestión transparente, mejorar su ciudad y mantener la deuda a raya (deuda cero dicen).

La misión de esta interesante organización británica, City Mayors, parece ser algo así como ensalzar y propociar un código ético para los líderes de las ciudades del mundo. Según la organización, Azkuna ha sido elegido entre centenares de candidatos de todo el mundo, principalmente gracias a la espectacular transformación que ha sufrido Bilbao desde finales de los 90. Conocida antes como una ciudad decadente, gris e industrial; Bilbao es ahora una ciudad amable, moderna y atractiva. Con un referente para visitar que es el Museo Guggenheim, pero que no presenta los excesos de otras capitales españolas que trataron de implantar o imitar ese modelo con poco criterio y ausencia de austeridad.

Dicen de Azkuna que es un hombre sincero, discreto y brusco, y eso sin duda en política le ha acarreado más de un problema, pero es de elogiar que se haya mantenido fiel a sus ideas y las haya defendido con honestidad. Por eso motivo, y sobretodo por su sensata gestión, a mí me parece más que alguien respetable, un modelo a seguir para el resto de responsables de municipios y administraciones. Y parece que sus simpáticos vecinos, los bilbaínos, han acabado por reconocer que es un hombre que quiere el bien para su ciudad y por ese motivo es reelegido consecutivamente.