Irse de vacaciones a los años 80

Me gustaría pasar unas vacaciones en los 70 u 80. Irme definitivamente no, claro, me refiero, como decía, a realizar simplemente un viaje temporal para después regresar al presente. Un viaje a esa época de la niñez plagada de buenos recuerdos, ingenuidad y buen rollo. Pensar en esa época, para mí, es abstraerme y viajar a una zona cálida y confortable. Cada cual tendrá unas experiencias distintas, pero seguro que muchos comparten algunas de las mías. Coleccionar cromos, pegatinas, monedas, sellos, chapas, latas o llaveros; excursiones en bici; vacaciones en camping con la familia; bocadillos de Nocilla; flashes congelados de sabores; juegos de mesa de MB; puffs de bolitas de corcho; suelos enmoquetados… En definitiva, un momento de la vida en el que todo lo bueno era posible como en una edulcorada canción de Lesley Gore.

Como a mí, seguro que le sucede a más de uno de los nacidos en los 70. Los niños de esa época ahora toman decisiones… crean, y también copian y pegan. De manera que no es extraño que se recreen elementos de aquella época en la cual, esos niños, ahora adultos, pasaron sus momentos más dulces.

Este hecho tan sencillo para mí explica el funcionamiento de determinadas modas o corrientes. Vuelve el diseño de la décadas anteriores, vuelven antiguas corrientes que vuelven a estar de actualidad. Vuelve, vuelve, vuelve. La vida es cambio y atraviesa ciclos, al igual que el mundo da vueltas alrededor de su propio eje.

Jorgito