El Combate de la Década

Los humanos somos extrañas criaturas. Con nuestros defectos y “virtudes”, somos nosotros, no Dios, la medida de todas las cosas. Así es, al menos cuando el que escribe es un humano. Qué vanidosos. Muchos aspectos nos distinguen del resto de nuestro compañeros de planeta. Salvo excepciones, somos los más inteligentes y los más estúpidos también. Una estrella de mar no se plantea cuál es su misión en el mundo. ¿Y qué demonios tiene que ver lo que estoy tecleando con “El combate de la Década”? Pues, una de las características que más me fascina de nuestra especie, además de la estupidez, es la empatía. La empatía es esa cualidad que nos permite contactar con el prójimo. Vivir de alguna forma lo que el otro está viviendo. Nos emocionamos, reímos, lloramos… porque conectamos con otro ser humano (o ser vivo). Y todo sin necesidad de wifi o bluetooth.

Esta empatía nuestra es también la culpable también de que actores, futbolistas y celebridades en general, puedan llevar, gracias a nosotros, una vida llena de lujo y ostentación. Les admiramos y nos emocionamos con ellos. Da igual que no lleguemos a fin de mes. Ellos se lo merecen. O nosotros nos lo merecemos, según se mire. Puede parecernos, por ejemplo, una locura que algunos futbolistas ganen más en un año de lo que muchos ganaremos en nuestra vida. Y todo por pegarle patadas a un balón. Pero, claro… y entonces cómo cuantificamos monetariamente el talento de otros para entretenernos. Sacar esas emociones que llevamos dentro tiene un valor. Es como expulsar nuestros demonios gracias a ese contagio de emociones. De alguna manera es una catarsis. Y es bueno sentirse liberado de cierta tensión de vez en cuando. Y, como lo intangible es imposible medir de forma objetiva, lo hace el mercado a través de la oferta y la demanda.

El boxeo o pugilismo es deporte y entretenimiento también. Para muchos denostado por violento. Y para otros amado por remontarse a la esencia más primitiva y básica de nuestro ser. El boxeo es una disciplina olímpica que existe de una manera u otra desde que el hombre habita este planeta. Con los años, el acto de medirse dos hombres con su fuerza y destreza se ha ido dotando de reglas para convertirse en el deporte que es hoy. Un deporte de lucha más refinado y con una reglamentación más estricta para proteger la salud de los boxeadores. Atrás quedaron esos asaltos maratonianos en los que los boxeadores terminaban completamente exhaustos y tenían que ser sacardos en camilla. Pero, no deja de ser un duelo entre dos iguales. Lo más iguales posible según su peso. Aunque claro, luego en el ring hay portentos físicos y habilidosos estrategas. Finos estilistas y duros fajadores. Artistas del cuadrilatero que brillan por encima del resto. Estas estrellas son las que han convertido al boxeo profesional en la actualidad, en un espectáculo multitudinario, sobretodo en algunos países como EEUU, Alemania, Inglaterra, China, México o Argentina. Sus estrellas se encuentran entre los deportistas mejor pagados del mundo. Floyd Mayweather y Manny Pacquiao son las principales actores del boxeo actual. Llevan boxeando más de una década y pasarán a la historia (The Boxing Hall of Fame) se celebre o no el esperado combate, este próximo año 2015. Para los aficionados, sería deseable que lo hicieran al margen de promotores, cadenas de TV y pay per views. Los mejores contra los mejores, como lo hicieron Muhammed Ali y Joe Frazier, Sugar Ray Leonard y Roberto Durán, Marvin Hagler y Tommy Hearns u Óscar De La Hoya y Félix Trinidad.

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