Lo natural es más bello

En justo 30 días cumpliré 40. Es una fecha redonda que invita a la reflexión. El tiempo pasa rápido. A veces esa velocidad nos incomoda. Además de pasar deprisa, nuestra noción de esa velocidad aumenta progresivamente con el propio paso del tiempo. ¿Qué quiere decir esto? Pues que cuando tienes 10 años te parece que el tiempo pasa muy despacio, se ve todo muy lejano. Cuando tienes 20 estás demasiado ocupado viviendo el momento, como para preocuparte de esas cosas. Pero, a partir de los 30 parece que el tiempo te da una palmadita en la espalda, te desea buena suerte, y se marcha a toda velocidad. Y cada vez corre más. Es una canallada. ¿Es esto legal? Una idea… hagamos que, por ejemplo, a partir de los 40, cada dos años sólo cumplamos uno hasta los 50. A partir de los 50, hasta los 60, que sólo cumplamos 1 cada 3. Y así sucesivamente. ¿A alguien le parece interesante esta propuesta? No se puede. No es posible. Nos hacemos viejos. Es un proceso natural e irreversible. El hombre con su inteligencia (algunos al menos), cree que puede encontrar remedio para todo. Pero envejecer no es un mal al que hay que buscar remedio, forma parte del ciclo de la vida.

Sin embargo, la juventud se ensalza a menudo como si fuera un mérito. O como si fuera algo que nos puede acompañar toda la vida. La juventud no se conjuga con el verbo ser, sino con el verbo estar. Otra cosa es la juventud espiritual. Sin duda, esta juventud acompañará a aquellos que sean capaces de soñar e ilusionarse, a aquellos que tengan curiosidad, a los que sean capaces de levantarse con una sonrisa. Pero, ese estado de juventud anímica, no tiene nada que ver con borrar el paso del tiempo. El árbol seguirá teniendo sus anillos aunque lo cortemos. Algunos pretenden detener el tiempo, desdibujando el efecto del paso del tiempo sobre nuestro cuerpo.  Renegar de esas marcas que se han formado como consecuencia de nuestros gestos (gestos que nos hacen reconocibles aunque hayan pasado décadas), de nuestras preocupaciones, de nuestras ilusiones, de nuestras risas… Es como coger un cuadro y pintar encima. Siempre he pensado que la cirugía estética, salvo en circunstancias especiales, era el camino cómodo, de los que buscan la aceptación de los demás. Un camino para aquellos que siempre esconderían un as bajo la manga con tal de ganar una partida de póquer. Tampoco pasa nada claro. Y también es de justicia reconocer que la presión social en la mujer es mucho más cruel que en nuestro caso.

Juventud, riqueza y popularidad. Esos parecen ser los valores que nos rigen. En realidad ninguno de los tres es un valor en sí mismo. El primero, como decía, es un estado, y los otros dos son una consecuencia, pero como fin son vacuos. Es inquietante, que estos tres términos sean tan volátiles, y sin embargo, parecen ser los pilares sobre los que se asienta esta sociedad.

Ecce _Homo

De mesías salvadores

Las cosa política no pinta nada bien en este país, cuando lo más atractivo en el panorama es un mesías salvador. Entiendo la necesidad de la gente de buscar una solución a los problemas, y también la necesidad de un cambio mayúsculo. Los tiempos de bonanza se han marchado dejando a la vista nuestras vergüenzas. Y ya van dos. Dos gobiernos incompetentes desde la depresión. Promesas electorales que se quedan en los cajones, al igual que muchas facturas. Las tarjetas de crédito, en cambio, no. Éstas van siempre de viaje. Que nadie me malinterprete, ya sé que la corrupción es un gran cáncer, pero ese cáncer ha estado siempre, y continuará estando gobierne quien gobierne. Ésta, lamentablemente, es inherente al poder, y más acusado en nuestra cultura latina. Un país en el que la gente tira porquería a la calle, por no llevarla encima, siempre va a tener graves problemas de corrupción. También quedan para el recuerdo célebres frases, como la de aquella ministra que dijo que el dinero público no es de nadie. Los conceptos fundamentales no están claros. Al final, es un problema cultural que no se va a solucionar con salvadores, sino con más educación.

La educación… una palabra que siempre debería ser un pilar fundamental de cualquier sociedad, a la que se le da en este país una consideración accesoria, y se utiliza como arma arrojadiza. Y ahí está el problema. No tenemos claro lo básico. Una reflexión que comparto for free: el intervencionismo es inversamente proporcional a la educación.

Con respecto a Pablo Iglesias, por muy atractivo que sea el personaje, creo que no se puede dar la confianza a alguien que contesta a las preguntas con más preguntas. A mí me parece uno más, simple y llanamente. Ya sé que mucha gente está desesperada y, otra mucha, harta de tanto sinvergüenza, pero para mí la solución al problema no pasa por salvadores, sino por gente que nos deje en paz. Que se esté quietecita, y si es posible con las zarpas alejadas de la caja. Es la gente laque mueve un país no sus dirigentes. Y éstos, lo que tienen que hacer es arbitrar con sentido común. No me gustan los políticos intervencionistas. A mi juicio es preferible un gobierno a lo belga. Que no haya nadie. Ya sé que no somos suficientemente maduros como país… con un democracia que data de menos de 40 años, pero, odio ver como en una competición deportiva, se decide el resultado por la intervención de los árbitros. Señores políticos, váyanse todos a su casa…verán lo que nos ahorramos los españoles. Sobretodo en disgustos.

Pablo Iglesías el Mesías Salvador

El Combate de la Década

Los humanos somos extrañas criaturas. Con nuestros defectos y “virtudes”, somos nosotros, no Dios, la medida de todas las cosas. Así es, al menos cuando el que escribe es un humano. Qué vanidosos. Muchos aspectos nos distinguen del resto de nuestro compañeros de planeta. Salvo excepciones, somos los más inteligentes y los más estúpidos también. Una estrella de mar no se plantea cuál es su misión en el mundo. ¿Y qué demonios tiene que ver lo que estoy tecleando con “El combate de la Década”? Pues, una de las características que más me fascina de nuestra especie, además de la estupidez, es la empatía. La empatía es esa cualidad que nos permite contactar con el prójimo. Vivir de alguna forma lo que el otro está viviendo. Nos emocionamos, reímos, lloramos… porque conectamos con otro ser humano (o ser vivo). Y todo sin necesidad de wifi o bluetooth.

Esta empatía nuestra es también la culpable también de que actores, futbolistas y celebridades en general, puedan llevar, gracias a nosotros, una vida llena de lujo y ostentación. Les admiramos y nos emocionamos con ellos. Da igual que no lleguemos a fin de mes. Ellos se lo merecen. O nosotros nos lo merecemos, según se mire. Puede parecernos, por ejemplo, una locura que algunos futbolistas ganen más en un año de lo que muchos ganaremos en nuestra vida. Y todo por pegarle patadas a un balón. Pero, claro… y entonces cómo cuantificamos monetariamente el talento de otros para entretenernos. Sacar esas emociones que llevamos dentro tiene un valor. Es como expulsar nuestros demonios gracias a ese contagio de emociones. De alguna manera es una catarsis. Y es bueno sentirse liberado de cierta tensión de vez en cuando. Y, como lo intangible es imposible medir de forma objetiva, lo hace el mercado a través de la oferta y la demanda.

El boxeo o pugilismo es deporte y entretenimiento también. Para muchos denostado por violento. Y para otros amado por remontarse a la esencia más primitiva y básica de nuestro ser. El boxeo es una disciplina olímpica que existe de una manera u otra desde que el hombre habita este planeta. Con los años, el acto de medirse dos hombres con su fuerza y destreza se ha ido dotando de reglas para convertirse en el deporte que es hoy. Un deporte de lucha más refinado y con una reglamentación más estricta para proteger la salud de los boxeadores. Atrás quedaron esos asaltos maratonianos en los que los boxeadores terminaban completamente exhaustos y tenían que ser sacardos en camilla. Pero, no deja de ser un duelo entre dos iguales. Lo más iguales posible según su peso. Aunque claro, luego en el ring hay portentos físicos y habilidosos estrategas. Finos estilistas y duros fajadores. Artistas del cuadrilatero que brillan por encima del resto. Estas estrellas son las que han convertido al boxeo profesional en la actualidad, en un espectáculo multitudinario, sobretodo en algunos países como EEUU, Alemania, Inglaterra, China, México o Argentina. Sus estrellas se encuentran entre los deportistas mejor pagados del mundo. Floyd Mayweather y Manny Pacquiao son las principales actores del boxeo actual. Llevan boxeando más de una década y pasarán a la historia (The Boxing Hall of Fame) se celebre o no el esperado combate, este próximo año 2015. Para los aficionados, sería deseable que lo hicieran al margen de promotores, cadenas de TV y pay per views. Los mejores contra los mejores, como lo hicieron Muhammed Ali y Joe Frazier, Sugar Ray Leonard y Roberto Durán, Marvin Hagler y Tommy Hearns u Óscar De La Hoya y Félix Trinidad.

Humonkeys

Políticos de talla

Esta pasada semana han fallecido dos políticos españoles de talla. Adolfo Suárez e Iñaki Azkuna. Sobre este último ya dediqué una entrada el año pasado. Por lo que me centraré en el primero.

Adolfo Suárez González, presidente de España de 1976 a 1981, fue uno de los principales actores de la transición de la dictadura a la democracia. Lo hizo con valentía como cuando aguantó de pie en el Congreso haciendo caso omiso a un asalto armado en forma de golpe de estado. Él dice que aguantó de pie porque era el Presidente, pero que si no lo fuera, hubiera hecho lo mismo que el resto (tirarse al suelo). Es posible, pero no sé si esos 350 diputados, presentes aquel día en el Congreso, hubieran hecho lo mismo de estar ellos en su lugar. Esa valentía, y otras cualidades como ser un excelente comunicador, estadista, conciliador y seductor, como si fuera la versión española de John Fitzgerald Kennedy o el contemporáneo Obama, le permitieron ofrecerse cual camicace al servicio de un gran proyecto. Un proyecto de España democrática que dejara atrás otras épocas como la Guerra Civil y el franquismo. Un proyecto ambicioso que se hizo realidad por la voluntad de un pueblo y la ayuda de algunos actores políticos, como Adolfo Suárez o el Rey Juan Carlos. Muchos no habían nacido o eran muy pequeños para recordar nada de eso (como el que escribe), pero es importante recordar a políticos que ayudaron a que hoy podamos, por ejemplo, expresarnos libremente sobre lo que pensamos (como está haciendo el que teclea estas líneas). Lamentablemente creo que no quedan, o quedan ya muy pocos, políticos en España de talla. Uno quizás era Azkuna y ha muerto, casualmente, la misma semana. Así pues, que descansen en paz estos dos políticos de talla, y ojalá su recuerdo inspire a otros a seguir su ejemplo.

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La F€ Católica

Benedicto XVI ha renunciado a su cargo papal después de que, según se ha sabido, el máximo representante de la Iglesia Católica se dio un porrazo tremendo en la cabeza que le provocó una brecha. Una decisión lógica del tipo causa-efecto. Mucho tute y muchos años puede ser mala combinación… mejor  algo más relajado como construir barcos de madera en el interior de botellas de cristal.
Escuché sin embargo, en un programa radiofónico a un portavoz de la Santa Sede en España que hacía hincapié en que el motivo más importante, de los que había alegado el Papa, era sin duda la pérdida de clientes, perdón… creyentes, durante los últimos años. Como si la pérdida de adeptos fuera como una plaga que se va extendiendo sin remedio.
Pues señores de la Santa Católica, Apostólica y Romana Iglesia. Existe una relación inversamente proporcional entre la pérdida de creyentes de la Iglesia Católica y el aumento del conocimiento y el sentido común entre la población. Con esto no quiero decir que me muestre contrario a la Iglesia Católica, ni mucho menos. Creo que si ponemos lo positivo y lo negativo en una balanza, el papel de la Iglesia Católica y otras religiones han contribuido a despertar unos sentimientos beneficiosos para las relaciones humanas, sentimientos de generosidad, compasión,  solidaridad, amor… en definitiva creo que son buenos cimientos para construir una sociedad más agradable, o al menos son los que yo he mamado y con los que me siento cómodo.
El problema de la Iglesia Católica es que como representante de lo Divino se aleja en muchas ocasiones de los problemas reales de la gente, y deja de verse como una institución acorde a los tiempos. Si la Iglesia quiere conservar su presencia y no perder fuerza como empresa, tiene que adaptarse a los cambios sociales, ser una institución más abierta, honesta y coherente con los valores que predica. No puede vivir de espaldas al resto de sus más o menos santos semejantes, y pretender que sus mensajes se conviertan en dogma.

El Superalcalde Vasco

Con nueva inspiración, y renovados ánimos, he decidido estrenar el año escribiendo sobre una noticia positiva y que además, me parece, no se le ha hecho la suficiente publicidad en los medios de comunicación.

En estos tiempos, donde lo público se confunde con lo privado, donde el que no “trinca” se pregunta si está haciendo lo correcto, es de agradecer y hasta me emociona que alguien actúe como modelo a seguir. Ejemplo de que lo público no es que no sea de nadie, como si fueran partículas de oro que flotan por el aire y cualquiera es libre de cogerlas si se le antoja, sino que lo público es de todos, y por tanto nadie debería aprovecharse injustamente de una condición ventajosa en su propio beneficio.

Iñaki Azkuna Urreta, aficionado a la opera, de profesión médico y doctorado en cardiología y radiología, ha sido elegido elegido mejor alcalde del mundo en 2012 por la fundación internacional City Mayors (www.citymayors.com). Azkuna ha logrado para su ciudad aplicar el menos común de los sentidos, el sentido común. Consiguiendo con una gestión transparente, mejorar su ciudad y mantener la deuda a raya (deuda cero dicen).

La misión de esta interesante organización británica, City Mayors, parece ser algo así como ensalzar y propociar un código ético para los líderes de las ciudades del mundo. Según la organización, Azkuna ha sido elegido entre centenares de candidatos de todo el mundo, principalmente gracias a la espectacular transformación que ha sufrido Bilbao desde finales de los 90. Conocida antes como una ciudad decadente, gris e industrial; Bilbao es ahora una ciudad amable, moderna y atractiva. Con un referente para visitar que es el Museo Guggenheim, pero que no presenta los excesos de otras capitales españolas que trataron de implantar o imitar ese modelo con poco criterio y ausencia de austeridad.

Dicen de Azkuna que es un hombre sincero, discreto y brusco, y eso sin duda en política le ha acarreado más de un problema, pero es de elogiar que se haya mantenido fiel a sus ideas y las haya defendido con honestidad. Por eso motivo, y sobretodo por su sensata gestión, a mí me parece más que alguien respetable, un modelo a seguir para el resto de responsables de municipios y administraciones. Y parece que sus simpáticos vecinos, los bilbaínos, han acabado por reconocer que es un hombre que quiere el bien para su ciudad y por ese motivo es reelegido consecutivamente.

De presidiario a Presidente

Ayer noche me quedé como de costumbre seducido por la comodidad del sofá y la posibilidad de mejorar mi inglés viendo una película o documental en versión original. Pero no hubo suerte, documentales había pocos y ninguno me interesaba. Con las películas corrí la misma suerte. Principalmente, porque no se daba el requisito de haber pasado el suficiente tiempo desde la última vez que las había visto. Concretamente una semana desde el último pase del Padrino III. Si hubiera sido una de las dos primeras me lo hubiera pensado (aunque me las sepa casi de memoria). Así que, aunque ya me suponía curado de tal mal, no fue así y acabé adentrándome en el tenebroso y poco gratificante mundo del zapping.

Bueno, el caso es que al accionar el mando a distancia casi compulsivamente, como el que apuesta  sus últimas fichas en la ruleta, me tropecé con una noticia que me llamó la atención: Mario Conde vuelve a la política. ¿Cómo? ¿Cuando? ¿En serio?

Hacía meses que voluntariamente había decidido no estar informado sobre temas políticos, así que cuando traté de asimilar la noticia fue como cuando Superman se entera de que sus paisanos kriptonianos han conquistado EEUU (y por ende la Tierra entera), y él se encontraba en una disertación interna sobre el sexo de los ángeles.

¿Podría Mario Conde llegar a ser Presidente de España? ¿Cuál es su receta para salir de esta situación? ¿Goza de más simpatizantes o detractores? En el programa televisivo, ávidos de morbo, se pusieron manos a la obra con la noticia, y los contertulios expusieron, según su afinidad o animadversión con el personaje, sus respectivos análisis sobre la posiblidad de que Conde formará una fuerza política y tuviera éxito.

He leído y oído a Mario desde hace ya algún tiempo, y desde luego mi opinión está condicionada por mi propio prisma para ver el mundo que nos rodea, y en cualquier caso no es importante lo que yo opine. Pero creo que es justo e imparcial, considerar a Mario Conde como una persona inteligente. Una persona inteligente que si entra en política no lo hace para enriquecerse, que tiene una formación académica y profesional excelente, que conoce la ley y el sistema público tan bien como el privado. Con capacidad para la gestión, y además, un excelente orador. A otros, su pasado les pesará demasiado incapaces de diferenciar la velocidad del tocino.

Mario hablaba de algo así como políticos profesionales vs políticos de profesión. Lo que inevitablemente me ha traído a la memoria aquella célebre frase de Kennedy: “no te preocupes por lo que tu país puede hacer por ti, preocúpate de lo que tu puedes hacer por tu país”.

Como resumen a estas líneas diré que la idea de Mario Conde de entrar, en este momento, en el panorama político español, me parece interesante dependiendo de su propio grado de implicación y compromiso.

Pasado mañana elegimos Presidente

Bueno, para ser precisos no elegimos al Presidente del Gobierno directamente, si no que con nuestro voto elegiremos a los parlamentarios de los distintos partidos políticos que, a su vez, han designado a un candidato a Presidente del Gobierno. En realidad, dentro del abanico de partidos que proponen candidato sólo dos (PP y PSOE) tienen opciones reales de que su candidato pueda ser Presidente del Gobierno de España en la inminente investidura. A mi juicio, uno de ellos está, además, descalificado de antemano por haber cometido traición a su país (o únicamente por ser sospechoso de serlo), pese a que hubiera en el debate de TV un pacto de silencio sobre esta cuestión. De todas formas, este hecho no afecta a los bolsillos de este pobre y corrupto país, por lo que primará más la esperanza de una política económica acertada.

Según todas las encuestas parece ser que Mariano Rajoy Brey, de 56 años, será el próximo Presidente del Gobierno de España. De manera que la duda que deberá resolver las elecciones es si su partido obtiene o no la mayoría absoluta y, de conseguirla, con cuánta holgura. La situación en España es tan delicada que las medidas necesarias deben ser drásticas e incluso traumáticas. Porque más que medidas de recorte se necesita un cambio de modelo de Estado. Una reestructuración de lo público para que funcione mejor lo privado. Un reto similar a volver a meter la pasta dentro del tubo dentífrico. Y, francamente, dudo que ninguno de los grandes partidos esté verdaderamente concienciado del esfuerzo que se necesita hacer. Pues, cuanto más alto estás, más difícil es ver lo que se encuentra abajo. El Partido Popular se presenta ganador pero sin concretar para no perder votos. Y el PSOE, en lógico proceso de descomposición, necesita una regeneración para no acabar asentándose en el Grupo Mixto. Ni que decir tiene que yo no me caso con nadie, y que mi voto no está determinado de antemano, como norma, a una ninguna formación política. En mi caso, es simplemente una suma de mis valores, intereses y sentido común.

Así pues, este domingo día 20 de noviembre estamos todos los españoles llamados a votar. Debemos decidir algo más importante que las caras de nuestros parlamentarios (del Congreso de los Diputados y del prescindible Senado). Y todos podemos aportar nuestro granito de arena. Por cierto, esperemos que la designación de la fecha de las Elecciones, el 20 N, sea la última ocurrencia de este Gobierno en funciones.

Tengo un Real Decreto para Usted

Embriagadores aires de libertad se respiran con cada decisión que toman nuestros gobernantes. Un gobierno maduro para un pueblo inmaduro. Se podría extraer como conclusión. Sin duda, un tutela a nuestra medida. Aunque también cabría pensar, que el intrusionismo del Gobierno, en cada vez más parcelas privadas, supone una minoración de nuestra libertad, y por tanto de nuestra calidad de vida.

Todo es por nuestro propio bien, claro. Pero, aún así resulta molesto que alguien se meta en tu casa para decirte qué debes comer o beber, qué luces puedes encender o a qué hora tienes que irte a dormir (esta podría ser la próxima medida para ahorrar energía).
Todo esto podría resultar muy divertido, si no fuera porque esas campañas de recomendación a los imberbes ciudadanos se realizan mediante campañas publicitarias. Y, claro, alguien tiene que pagar esas campañas. Efectivamente, las pagamos los españoles con nuestros impuestos. Entonces, ¿puede que con la galopante depresión económica que padece nuestro país, nuestro Gobierno nos esté cobrando por hacernos recomendaciones? 
No puede ser. Eso sería casi tan disparatado como, en plena crisis, pintar las fachadas de los ayuntamientos de nuevos colores o volver a asfaltar las calzadas. En cualquier caso, prefiero las recomendaciones a las prohibiciones. Claro, que no se puede hablar de las prohibiciones de este Gobierno sin hablar de los Reales Decretos. Y es que Zapatero, como un tonto con un lápiz, descubrió que se podía pasar por el arco del triunfo el resto de opiniones discordantes cuando descubrió semejante “juguetito”.

Algunas prohibiciones (o cruzadas) que recuerdo y, desde luego, imprescindibles para salir de la crisis han sido: legislar contra la “comida basura”; quitar los crucifijos de los centros públicos de enseñanza, limitar el libre flujo de información (sin fines lucrativos) de la comunidad internauta; obligar a habilitar o construir zonas para fumadores en locales de restauración, para luego decirles “que no, que era broma, que está prohibido del todo”; prohibiciones de tráfico, como la de no superar la velocidad máxima de 110 Km/h en autovías y autopistas; y así hasta 87 decretos-ley.

Quizás los españoles seamos un poco burros y estemos por civilizar. En eso le tengo que dar la razón a Zapatero. Pero, ¿a qué viene tanta prisa por imponer las cosas a la fuerza? Acaso, no sería mejor invertir lo suficiente en una educación cívica y sólo sancionar en casos extremos. Además de la falta de educación, me da la sensación que hace falta sentimiento de unidad y respeto por los bienes colectivos. No hay más que ver la manera en la que está respondiendo el pueblo japonés ante la devastadora tragedia que han sufrido estos días.

No sé, creo que es fácil decidir e imponer acciones restrictivas sin el concierto de los demás, pero si se consigue implicar a la gente haciéndola partícipe, se podrían encontrar con la sorpresa de que el propio pueblo ayuda a que las cosas se hagan correctamente.

Por cierto, ¿no recordáis con nostalgia aquellas señales, de placa cuadrada azul y blanca, recomendando una velocidad determinada?

Prospecciones Petrolíferas en la Comunidad Valenciana

¿Cómo puede uno mostrarse indiferente ante una clara amenaza sobre el turismo, el bienestar y la prosperidad de su propia tierra? ¿Cómo es que no se están produciendo manifestaciones más contundentes en contra de dichas prospecciones? ¿Cómo puede el gobierno valenciano afirmar que en cuanto supo que se habían aprobado las prospecciones envió una carta al Ministro de Industria? ¿Por qué envió el señor Cotino una carta, y dió por buena la respuesta del Ministerio al cabo de un mes? ¿Es acaso un asunto para cartearse? ¿Contenía, acaso, versos o poemas amorosos dicha carta? ¿No hubiera sido mejor armar la marimorena, presentándose por ejemplo, el gobierno valenciano en pleno, en casa del señor Sebastián? ¿A caso es un tema secundario o poco importante? ¿Somos los ciudadanos ignorantes y alarmistas sobre las consecuencias que podría acarrear para nuestras playas y parques naturales realizar prospecciones petrolíferas como las que pretende nuestro querido gobierno central?