El país de las furgonetas blancas

Se han fijado en la cantidad de furgonetas blancas y sin rotular que hay en España. Al menos en la zona de Levante, la proporción resulta alarmante. ¿Por qué no identificar un negocio con una imagen? ¿Para qué se utilizan esas furgonetas? ¿Son de autónomos? ¿Gente que se busca la vida haciendo esto y lo otro? Quizás hay una razón de fondo para este fenómeno de las furgonetas blancas.

Muchos levantarán el dedo para señalar a aquellos que no pagan impuestos y trabajan regularmente de manera irregular. Eso lo entiendo, pues no es solidario. Pero me resulta hilarante que se hable de dinero negro y  economía sumergida, sin prestar atención a la cantidad de zancadillas que pone el Estado y la Administración, a todo lo que no es Estado y Administración.

La miopía de este Gobierno es elefantiásica ante la realidad económica de una gran parte de sus ciudadanos. Que por cierto… ahora no recuerdo bien cuáles son los bienes que produce la Administración… ¿De qué industria estamos hablando? Claro, son “servicios”. Servicios muy importantes, eso es incontestable, como son la educación y la sanidad. Pero, hay muchas otras partidas que no son esenciales, de hecho son bastante prescindibles. Lo cierto, es que ningún beneficio económico se obtiene de éste (el sector público) para poder pagar a los chófer de los altos cargos, las jornadas reducidas de los funcionarios o las mariscadas de los sindicatos. Es un gasto. Y ese gasto se paga con los impuestos que pagamos los que no pertenecemos a la administración, y los que pagarán nuestros descendientes.

Hay miles de personas que por diferentes motivos se ven en la situación de trabajar como freelance o trabajadores autónomos, en un contexto socio-económico adverso como el actual, pero eso no quita la ilusión de emprender proyectos personales arriesgando nuestro tiempo y dinero para luchar por una idea, un proyecto… una empresa en la que creemos.

Hay que dejar de poner palos en la rueda a los que quieren ganarse la vida emprendiendo una actividad. Los comienzos suelen ser difíciles, precisamente por eso, porque se está empezando. Hay que pelear en el mercado pues la competencia en casi cualquier actividad es mucha, los gastos también son muchos, y los ingresos… normalmente ninguno. Por eso, no se entiende que el gobierno recaude un impuesto tan torpe a un colectivo olvidado y desamparado (por la ausencia de derecho al subsidio como disfrutan el resto de trabajadores). Un sector que aúna muchas pequeñas voces siempre silenciadas por las complacientes multinacionales y grandes empresas donde trabajan esos agradecidos sindicalistas que luchan por los derechos de los trabajadores (los suyos normalmente) aunque trabajan poco, y donde terminan trabajando buena parte de esos políticos a los que les gusta más una cámara  de televisión que a un tonto un lápiz.

Pues bien, señores del Gobierno, en Francia, por ejemplo, no se paga la cuota de autónomo durante el primer año. Y el segundo se paga un porcentaje si han habido beneficios. En Alemania se paga una cuota que es casi la mitad que aquí, pero sólo si superas una cantidad de unos 1.700€. En Inglaterra también va en función de la facturación, por lo que se puede llegar a pagar una cuota realmente baja en el caso de que los ingresos también lo sean. En Portugal y en Italia el porcentaje que se paga es más alto, en torno al 20%, pero también es un porcentaje.

En España no es un porcentaje. En España la cuota de autónomos de 2014 para la base mínima de cotización es de 261,83€ mensuales. ¿Cómo… 261,83€ de cuota mínima para alguien que está empezando y que quizás no tiene ningún ingreso, en un país devastado por las deudas, la corrupción, y unas tasas de desempleo de casi el 26%? ¿No sería más lógico que en el lugar de una cantidad fija, independientemente de si hay o no ingresos, se pagará un porcentaje por los ingresos obtenidos, y en función de ese porcentaje se tuviera también derecho a una prestación por desempleo como los trabajadores por cuenta ajena? Quizás deberíamos ser un poco más consecuentes antes de hablar despectivamente de la economía sumergida. Sí, tenemos un país de pícaros y furgonetas blancas, pero obedece a una lógica aplastante del tipo causa-efecto.

Sindicatos Spain

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