La Lengua de Shakespeare

Que no haya mal interpretaciones, estoy orgulloso de mi lengua. El castellano o español goza afortunadamente, por su historia y actual representación, de una merecida reputación como lengua, alrededor del mundo. Pero, es que, al mismo tiempo, no puedo dejar de reconocer mi pasión por la lengua de Shakespeare.

Una de las dificultades que entraña el conocimiento de una nueva lengua, es el uso de los determinantes. Saber si el substantivo al que acompaña el artículo es de género femenino, masculino o neutro, sólo es posible a través del estudio exhaustivo o de la experiencia en el uso de una lengua. Como sucede por ejemplo, cuando un castellanoparlante estudia la lengua alemana (con sus dichosos artículos der, die y das). Con nuestra lengua materna no somos conscientes de lo complicado que puede resultar tan sencilla operación, porque la aprendimos desde niños de manera natural. De hecho, esta dificultad se puede observar cuando la lengua se establece en otras regiones. Como el caso del español en Latinoamérica, donde son habituales “errores” en la utilización del género como por ejemplo la frase: “Se echa el harina en el sartén”.

En inglés hay un único artículo determinado para los tres géneros que también sirve para los plurales.  Así de simple. Es cierto que, como cualquier otra lengua, tiene sus particularidades, y no todo es un jardín de rosas, como por ejemplo, el hecho de que existan casi tantas excepciones como normas a la hora de pronunciar correctamente una palabra. Pero, la simplificación en las construcciones gramaticales es sin duda, una de las principales virtudes, para mi gusto, de la lengua inglesa. Sirva también de ejemplo, el hecho de que no distingan entre “tú” y “vosotros”. En inglés es simplemente you.

Otra característica que me parece muy interesante del inglés, es la cantidad de verbos y substantivos onomatopéyicos que utilizan. Por ejemplo, clang, es el sonido resonante que se produce cuando un metal colisiona con una superficie determinada, como otro metal.  Y sizzle, es el sonido que se produce cuando, por ejemplo, el bacon empieza a retorcerse en el pan.

Y, por último, mi favorita, que consiste en que casi cualquier nueva palabra (aunque sea un nombre propio) es susceptible de convertirse en un verbo de pleno derecho. Are you googling my article?

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s